26 September 2013

Dentista


Querido diario,

Después de 3 años y pico puedo sonreír sin complejos.

Hará como unos 15 años se me partió una muela de repente, el dentista no pudo darme ninguna explicación porque la rotura horizontal era demasiado limpia para haber sucedido sin más.

Al haberme puesto unas fundas hacía pocas semanas pensé que tenía una funda suelta y pedí cita con el dentista pero al inspeccionarla me dijo que lo que estaba suelta era la muela y no solo eso sino que se había partido limpiamente por todo lo ancho, incluso llamó a sus colegas dentistas para que vieran la "rareza" y yo allí: con la boca abierta de par en par con dentistas entrando de uno en uno para observar el espectáculo.

He sido siempre una niña muy acomplejada por todo: por mi condición de extranjera, por ser hija única, por mi tono de piel, pero sobre todo, por mi boca.

De pequeña odiaba el reflejo que me devolvía el espejo y lo que más me molestaba era que mi mandíbula inferior sobresalía y me daba aspecto de gorila. Le comenté el problema al dentista, tendría unos 10 años por entonces, si no recuerdo mal, y me respondió que me tenía que contentar con mi fisonomía y que no había ningún problema bucal.

A lo largo de los años me he cansado de oír de boca de distintos dentistas lo equivocado que estaba el primero pero con 19 años cumplidos ya la única opción que me daban era pasar por cirugía y cortar un trozo de mandíbula. Já, ni pensarlo!!!

Así fueron pasando los años hasta el incidente de la rotura de la muela (segundo premolar de la parte superior izquierda). Tuve tan mala experiencia que dejé de ir a cualquier dentista durante muchos años hasta que fui capaz de olvidar el mal rato y empezó a darme vergüenza sonreír abiertamente dejando ver el hueco entre las muelas.

Busqué un nuevo dentista y pedí cita para ponerme un implante para el molar que me faltaba desde hacía más de 10 años. Lo primero que me comentó el dentista fue la cantinela de siempre: sabes que tienes mala oclusión (mordida)? Al tener la mandíbula inferior más protuberante de lo normal cuando cerraba la boca mi dentadura superior no se solapaba sobre la inferior como es lo normal sino que quedaba a la misma altura. Respuesta: sí, pero no me pienso dejar cortar un trozo de mandíbula. Y después de eso vino la diferencia con el resto: no, yo puedo arreglarlo con ortodoncia.

Casi 3 años de ortodoncia, elevación de seno ocular, implante de hueso artificial y un implante con póntico (dos piezas dentales con un solo tornillo) más tarde puedo decir que me ha cambiado la vida. No sólo por lo estético de mi caso sino porque realmente hubiera tenido problemas bucales en un futuro que se hubieran extendido a otras áreas: tensión en cabeza, cuello y hombros por morder de forma forzada y a un desgaste mayor de las piezas dentales.

A raíz de la decisión de ponerme la ortodoncia la imagen que tenía de mi misma empezó a sufrir pequeños cambios hasta darme la confianza en mí misma que me ha faltado durante toda mi vida y decidirme a arreglarme más y a experimentar con maquillaje, cosa que no había hecho nunca.

Hoy por hoy puedo decir que entiendo a aquellas personas que necesitan pasar por quirófano para cambiar su aspecto físico, ya sea con un aumento de mamas o unas simples inyecciones de bótox, porque para mí ha supuesto una auténtica mejora en mi autoestima y una cura para las heridas sufridas en el pasado.


Gracias Gabi, me has devuelto la sonrisa.